suerte

El Maneki Neko es un gatito que tiene una de sus patas levantada a la altura de la oreja haciendo un gesto de llamada.
招き(maneki): del verbo 招く(maneku) = invitar
猫(neko): gato
Es decir, el gato que invita.
Este gatito, según la leyenda japonesa, trae suerte, prosperidad, felicidad, y al mismo tiempo aleja los malos espíritus y malas energías.
Hay varias versiones de la leyenda del Maneki Neko. La más famosa es la que cuenta que en el siglo XVII, el sacerdote de un templo pobre de Tokyo, compartía su poca comida con su gatito Tama.
Un día, una gran tormenta azotó la región, y un hombre adinerado, para evitar el agua se refugió bajo un árbol que se encontraba cerca del Templo. Mientras esperaba que pasara la tormenta, se dio cuenta que un gato lo llamaba con su patita.
El hombre, extrañado, se levantó de su refugio bajo el árbol y se dirigió hacia el gato para verlo mejor. Y fue en ese momento que un rayo cayó sobre el árbol que le había dado cobijo.
El hombre se hizo amigo del sacerdote y donó una gran cantidad de dinero al Templo. Y es así como ni el sacerdote ni el gato Tama volvieron a pasar hambre.
sé que no la necesitas…
ni yo suelo ser un gato de esos que levanta la patita…
pero te deseo toda la suerte del mundo
dejà vu

lucien freud.
curiosas las sensaciones.
multiplicas por mil las cosas. me dijeron una vez.
mientras decido si eso es una virtud o un defecto
mientras sopeso la posibilidad de vacunarme contra la hipersensibilidad.
mientras calibro. mido. reflexiono. e intento olvidar.
me explico de la atracción de esta imagen.
que hace que de unos días a esta parte no pueda dejar de mirarla.
dejà vu.
sensación de algo vivido. de algo conocido. el abrazo cálido de sentir que vuelves a casa.
eso en primera instancia.
ahora.
¿y ahora?
con los días, los detalles. los colores. los neutros que potencian el calor. la seguridad.
la nuca de ella, desnuda.
la nuca es su regalo. se la ofrece. generosa.
también es el regalo su cadera vertiginosa y huesuda. es un tómame estoy aquí…sin prisas.
es un tómame estoy aquí.
es un tómame. siempre estoy aquí.
he estado aquí siempre.
y ella. tranquila. angulosa. distante. de espaldas. se conforma con tocarle con el pie. el pie.
lo más importante.
lo más importante es el pie.
lapaquita
lapaquita era, es mi vecina. y más cosas.
siempre ha sido vieja.
se dice mayor.bueeeeeeeno, vaaaaaale, se dice mayor…pero siempre ha sido vieja. desde que la conozco y la conozco desde siempre.
vieja.
con la cara llena de surcos. profundos y marcados. arrugas no, surcos de la vida que marca caminitos en la piel. eso tiene lapaquita, desde siempre. en una piel fina como el papel de fumar, de abuela guapa.
porque no conozco una vieja más guapa.
y los ojos verdes o azules. nunca lo sé. depende. pero cristalinos y traviesos. tan guapa. y el pelo blanco como la nieve. con una onda rebelde que le adorna la cabeza y recuerda la niña que después de un millón de años siendo vieja vuelve a ser ahora. gracias a la química y a las segundas oportunidades que da la vida cuando es justa.
lapaquita vive en el segundo primera de la casa de al lado. en un piso enano. es vecina de toda la vida. en el primero bis. allí vivía con eljuanpelotas, su segundo marido. estibador del puerto de barcelona. cuando yo le conocí yanoeraelquefue según todos. estaba postrado en un sillón orejero rojo y te miraba a lo lejos con aquellas gafas de culo de botella y te acariciaba el pelo durante dos coma siete segundos que era el tiempo que se permitía distraerse de las novelas de marcial lafuente que devoraba compulsivamente a tres centímetros de aquella descomunal nariz de donde le vino el mote.
lapaquita siempre fue desgraciada. y así lo hacía saber a quien la quisiera escuchar. no sé cuantas veces oí su historia. cartagena. la guerra. su primer marido. qué bueno era. el estraperlo. la cartilla de racionamiento. su hijo, del primer matrimonio que ahora era rico y no quería saber nada de ella. los bombardeos, sonia. el terrible sonido de las sirenas. y yo con los ojos como platos. sin pestañear siquiera. tu abuela, tu abuela si que era buena, lástima que se muriera. y casarse con el juan. y ser la señora de los lavabos del mercado cercano. y tener a la luisa. y el contrabando. y las rifas. y las enfermedades. me queda poco. yo nunca he tenido un duro pero en mi casa hemos comido como marqueses. y esas cosas que siempre me repetía. y se echaba a llorar.
la paquita siempre fue desgraciada. porque tenía todas las venas que van y vuelven del corazón bloqueadas. vaya, muy bien que lo sabía ella. desde hace más de cuarenta años.eso no puede ser, paquita. decía yo. enana sabelotodo, qué sabrás tú. estarías muerta. qué sabrán los médicos…esos no tienen ni idea. y por eso no le pueden hacer escaneres ni nada, porque si la ponen en una camilla le entra “el ahogo”, y puede que no sobreviva, ya se encarga ella de explicárselo a todas las enfermeras, y está a punto de una trombosis en las piernas porque de las siete capas que tiene la piel, ya solo le queda una…mira, mira cómo lo tengo. y claro, tenías que mirar, y veías un kandinski de colores y venas y escamas y si lograbas reprimir la repulsión era hasta bonito… y los años sin dormir.
qué miedo me da la noche. qué miedo. y odiabas cuando te enseñaba la boca sin dientes…pero no podías decírselo a lapaquita. porque tú, no eras más que una niñata, y tampoco tenías ni idea.
no tenías un master en prospectos ni un doctorado en la seguridad social ni un postgrado en farmacias y farmaceúticos,ni llevabas una ambulancia ni nada. de nada. pero ella te lo contaba una y otra vez. hasta que se echaba a llorar. invariablemente. y eso te mataba. porque nunca he podido ver llorar a nadie. nunca.
ella te quería. no sabías muy bien porqué. y no entendías de qué forma. porque siempre te parecía que no lo sabía demostrar mucho.o nada.
sube a casa de la paquita a llevarle la compra. jo.
ve, que no sé que quiere, uffffffff.
nena, sube, que tienes que ayudarle a mover aljuan.
y no decías nada porque tú no eras de protestar. pero ufffff y jo.
porque la mayoría del tiempo llevaba el disfraz de madrastra. y como ella te quería, no sabías porqué, ni cómo ni desde dónde ni cuando. pues eso, tú apechugabas y ella tenía licencia para hacerte la vida un poco imposible con ese carnet de abuela virtual que se había hecho ella misma.
y si te decía que parecías un chico, que tendrías que ir con vestido. pues bien. y que tenías mucho genio. pues vale. que si no eras tan lista como todos creían pues lo mismo y decidía sobre tus cosas como si fuera uno más de tu familia. y daba igual porque era lapaquita y estaba cosida a tu vida con hilo de pescar. así de claro.
recuerdo de más mayor cuando nadie quería subir a su casa. cuando no se hablaba con su hija ni con su nieto. cuando se enemistó con mi madre y con la mayoría de vecinasdetodalavida. un día llamó a mi casa y preguntó por mi. subí. marqué en el pomo la contraseña…dos picos y repicón. aunque no hizo falta. estaba abierto.
aún no había portero automático en el uno bis de mi calle.
estaba tirada en el suelo.
me muero.
no.
la ayudé a levantarse. estaba abrazada al teléfono.
la casa se caía a trozos. olía a lavanda de atkinson, como siempre.
la cama deshecha. un millón de almohadas.
me muero.
no.
no llames a nadie.
llamé a la ambulancia. a su hija. a su hijo. le acaricié el pelo. dejó de temblar.
llegaron y se la llevaron.
a partir de ahí. se enfadó conmigo. su hija se la llevó. dejé de saber de ella. pasaron años. a veces. según que días aparecía su recuerdo. el día de reyes cuando me regaló todas aquellas barbies.
o cuando me hacía aquellos disfraces maravillosos para carnaval. o nos cosía el vestido más bonito para el día de la sardina.
cuando iba al bar del paco con la bandera del barça y cantaba el himno delante de todos los merengues. o cuando le preparaba la fiesta de cumpleaños a su nieto con comida para ochenta e íbamos veinte. cuando se convirtió en una leona para defender a su camada.
hace un par o tres de años en verano coincidí con su hija. mi madre está en el hospital. iré a verla.
encontré a la anciana de siempre. igual. pero diferente.
la encontré feliz.
no hablaba de enfermedad. estaba contenta. me daba muchos besos. reía.
me enseñó todas las cosas que hacía en el casal donde pasaba la mayor parte del día.
su neceser estaba lleno de rotuladores de colores y tenía una carpeta llena de dibujos de flores y de payasos y de cosas alegres que se pasaba el día coloreando.
prozac. decía mi madre. eso es que va de prozac hasta las cejas, antes se lo tendría que haber tomado. se ha pasado la vida sufriendo y haciendo sufrir. y mírala ahora…eso es lo que se tendría que haber tomado tu madre, bernardo, que los últimos años yo creo que también estaba deprimida porque siempre que si se quería…-y mi padre y yo nos miramos y nos sonreímos con los ojos mientras ella sigue hablando.
y yo pienso en todo esto y en algunas cosas más mientras acabo de envolver los cincuenta rotuladores que le regalaré a lapaquita para reyes…y será la primera persona del mundo mundial a quien veré y felicitaré ese día, antes de abrir mis regalos y antes de regalar nada a nadie…y ella me dará un abrazo y me llamará nieta postiza y me dirá que cuando me voy a casar, y yo le diré como siempre que vaya preparando el vestido, y le diré que cada día está más guapa y ella me dirá que tengo mucho genio pero el corazón muy grande, lo que me dice siempre…y le brillarán los ojos cuando desenvuelva su regalo para seguir pintando las cosas de colores.
la solución

porque si no te conozco
jamás tendré que olvidarte





